Yo incluyo, tú incluyes, nosotros-as incluimos: ¡Vemos!
En esta nueva entrada quiero compartir una breve aportación de las Constelaciones Sistémicas al concepto Inclusión, aplicado a la intervención social, no sin antes pasar por lo personal.
Imparto talleres para profesionales de la educación, orientación laboral y de proyectos sociales de diversa índole, principalmente con intervención directa en colectivos en riesgo de exclusión social y/o de zonas desfavorecidas. Reflexionamos sobre los conceptos: dificultades de inserción, exclusión, vulnerabilidad, invisibilidad social, integración, segregación, equidad, justicia social. Soy partidaria, como más fuerza desde que soy facilitadora sistémica, del concepto inclusión, frente al término inserción que tanto tiempo he usado en la promoción de itinerarios sociolaborales.
Gracias a la formación y al trabajo con Constelaciones Sistémicas, considero he dado un salto cualitativo hacia el desarrollo del concepto inclusión en mi enfoque laboral y personal. Tiene que ver con la integración de los tres Órdenes del Amor, y más concretamente el Derecho a la Pertenencia.
Todas las personas constantemente estamos haciendo cosas para pertenecer, es el mayor proposito de todas nuestras conductas. Nuestro comportamiento va encaminado a sentirnos parte de algo, o a diferenciarnos de esto para parecernos a aquello, buscamos el reconocimiento, queremos tener y ofrecer nuestras propuestas de valor para que nos vean, nos tengan en cuenta, nos contraten, nos premien.
Para pertenecer buscamos:
- Llamar la atención: necesitamos que nos vean.
- Necesitamos tener poder: que nos dejen opinar y decidir, tener opciones.
- Afán de Justicia: que nos validen.
- Confianza: poder preservar nuestra soberanía personal.
La sociedad, el mercado laboral, la familia, un equipo de trabajo, grupo de amigos-as, tienen mecanismos de exclusión e inclusión. Segura que si nos paramos a pensar en los mecanismos descritos, tenemos ejemplos que recaen sobre nosotros-as mismos-as, para no ir más lejos. Somos excluidos-as y excluyentes, incluidos-as e incluyentes.
En estos mecanismos sociales, las Constelaciones Sistémicas aportan una poderosa técnica para la inclusión. Y, ¿cómo?. Promoviendo procesos de pertenencia.
Principalmente por considerar los sistemas y los vínculos como eje fundamental en nuestras relaciones humanas: todo afecta, todo sirve, todo es importante, todos-as tenemos derecho a pertenecer; y añade más: aceptar todo y a todos-as tal cual son, con respeto, honrando y recibiendo. El Ser por encima del Tener. Incluir a todo como fue. ¡Ver!.
En nuestras familias hay excluidos-as, personas que no fueron vistas por determinadas circunstancias: muerte brusca, condición sexual, conductas no aprobadas socialmente, etc. ¡Y así nos va!. Lo que no miramos, lo que escondemos debajo de la alfombra, se hace visible más tarde o más temprano. Lo no visto se hace visible con patrones familiares que se repiten, nos lo muestran, y hasta que no lo miramos no podemos liberarnos de cargas que no son nuestras, de roles que no nos corresponden, y además seguiremos excluyendo, tanto emociones, como personas, incluso a nosotros-as mismos-as.
Pensé en la importancia de este aporte de los Órdenes del Amor, cuando estudiando su aplicación en educación, en formación de Pedagogía Sistémica (Aula La Montera-Sevilla), vi la relación que tenía esto que sucede en nuestras familias con lo que ocurre en la sociedad.
He trabajado con personas de etnia gitana, con menores protegidos, residentes en zonas de exclusión como Polígono Sur en Sevilla, entre otros-as. Es visible que la sociedad mira para otro lado, no asegura el bienestar de todos-as, aplica los mecanismos de exclusión, no-pertenencia, una y otra vez, y somos cómplices. Somos una sociedad que no mira, que no reconcilia, que crea polaridades y nos hace creer que la inclusión es sólo responsabilidad de la disposición individual de los-as excluidos-as.
Me ha ayudado a darme cuenta de la importancia del sentido y derecho de pertenencia y la inclusión, hacer un trabajo personal, desde lo más cercano, para poder extrapolarlo en los procesos de análisis y propuestas de intervención y cohesión social.
Por ejemplo, incluir a mi padre ha supuesto muchísimo en mi vida. A mi padre lo tenía tan excluido en mi sistema que hasta cambié el orden de mis apellidos para que mis hijos tuvieran el apellido de mi familia materna, y así seguir excluyéndolo. ¿Cómo voy a trabajar la inclusión si no veo a mi propio padre, si no he aprendido de los mecanismos que yo misma he aplicado para excluir?. ¿Puedo ver a los padres-madres de otros sin juzgarlos, me siento con derecho a juzgarlos desde mi propia experiencia de reprobar a mi propio padre?. ¿Cómo puedo respetar sus destinos y ofrecerles desde ahí mi ayuda, si no respeto y valoro mi propio destino y mi fuerza para superar y suplir lo que no me dieron?. Incluyendo a mi padre aprendí a agradecer la vida dada, tomar lo que me dio, sin juzgar, y asumiendo mi responsabilidad en darme yo todo lo que no me dió él para así enfrentar mi propia vida. O hacía esto o me quedaba en la inocencia, decidí ser responsable y asumir mi propia soberanía. Y es así que hoy hablo de inclusión, desde mi experiencia, compartiendo la importancia del derecho a pertenecer que todos-as tenemos.
Pienso que este trabajo personal, difícil, no lo puedo negar y que aún continua, le ha dado al enfoque de la inclusión más sencillez, por suponer más verdad, en relación a mi trabajo de intervención social.
¿Cómo iba yo a mostrar la importancia de tomar la vida en nuestras manos, indicar lo bueno que es la formación que nos ofrece el sistema, las oportunidades de progreso personal y social de la comunidad, si no soy capaz de ver mi propio sistema, el sistema de la otra persona y respetarla, hacerles conscientes que tienen derecho a pertenecer a la sociedad, a su familia, al sistema socioeconómico?. Los mecanismos de inclusión empiezan por una-o misma-o. Esto pasa por agradecer la vida dada, tomar a tus padres tal como son, honrar al que vino antes y desde ahí tomar tu propia vida sintiendo el derecho a desarrollar tu capacidad de asegurar tu bienestar, con respeto al otro-a y aprovechando las oportunidades.
Este tema de la inclusión, del derecho a la pertenencia, es de mucha importancia, requiere reflexión y acción, ayuda la aplicación de técnicas sistémicas y de constelaciones, para ver las personas y hechos excluidos de tu sistema y sus implicaciones. Así, incorporarlas en tu vida personal, familiar, laboral y social. Te invito a que sigamos en contacto y aprendamos juntos-as.
Gracias por leer, interesarte el tema, seguir mis entradas al blog. Deseo apoyarte y que SIRVA.
¡Ver para creer, ver para crear, ver para incluir! ¡VER !
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Cada lunes realizaré una nueva publicación. La siguiente escribiré sobre el ORDEN y los DESORDENES, un tema de mucho interés en nuestras relaciones personales y profesionales.
¿Cómo incluir en el sistema si hay una parte que quiere salir del mismo?
ResponderEliminarMuy interesante la pregunta. A veces una persona quiere salir de un sistema que no valida sus opiniones, preferencias, valores, que le trata de forma excluyente. Quizás la respuesta podría ir por ver qué elementos o mecanismos de exclusión puede estar recibiendo esa persona y cómo los está afrontando.
ResponderEliminarMe encanta este artículo. Gracias , eres un ejemplo a seguir. Se ve que has trabajado tus heridas internas y eso hace que pueda confiar en ti en todo lo que haces . Gracias por tu sinceridad
ResponderEliminarJuan. Antonio
Gracias por tu apoyo y confianza, Juan Antonio. Verdaderamente trabajar lo personal antes, o a la vez, de lanzarse a la aventura de difundir algo en lo que crees firmemente es importante. Sigo tus pasos, maestro.
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